sábado, 7 de junio de 2008

Los Angeles

Después de una tarde a base de cerveza de barril y patatas fritas por La Font de la Guatlla en compañía de nuestro amigo y colaborador Olivas mojopicón, decidimos cruzar la Gran Vía en busca de nuevas aventuras. De esta manera acabamos en pleno corazón del Hostafrancs gitano. Y es ahí, en la carretera de la Bordeta justo enfrente de la plaza de Joan Corrades, donde encontramos una nueva joya barística: el Bar Los Angeles. Un desvencijado cartel del mítico Trinaranjus con el nombre del bar medio borrado nos parece un buen augurio y decidimos entrar a echar la última. Una vez en el interior nos espera la primera sorpresa: a pesar de algunos detalles típicamente castizos (pequeñas baldosas con frases típicas, un cuadro de estilo cervantino con una escena de borrachos e incluso una botella de vino con el escudo del Numancia) el camarero que nos aguarda es de origen chino. Todo parece indicar que el traspaso del bar ha sido reciente y que el nuevo inquilino no ha tenido tiempo ni ganas para personalizar el antro. Aún así, un gato dorado moviendo incansablemente la pata y una bolsa de pipas chinas en la cesta de los snacks, nos recuerdan la procedencia del dueño. Nada más entrar en el bar se advierte un intenso olor a refrito, lo que supone un autentico misterio, ya que no parece que la pequeña cocina que hay detrás de la barra tenga mucha demanda por parte de los clientes. Nos pedimos una Moritz y observamos desolados la bandeja de tapas, donde unas olivas y unos escuálidos boquerones nos hacen decantarnos por algo que venga en bolsa. A pesar del aparato de aire acondicionado, apagado claro está, en el bar hace un calor sofocante, lo que unido a los aromas reinantes, crea una atmósfera incómoda. El bar carece de terraza por lo que no hay escapatoria posible. Para rematarlo, el joven y simpático camarero nos invita a salir del establecimiento ya que, en un deplorable español, nos hace entender que tiene hora en el médico. La estancia es corta pero intensa y quizás otro día nos acerquemos a la hora del mediodía para comprobar si la humeante cocina se utiliza en algún momento.

Servicio: Correcto
Higiene del personal: Correcta
Fumabilidad: Total
Vida animal: No descartable
Limpieza: Correcta

Calificación final: 1 oro negro

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